jueves, 10 de abril de 2008

Cuidado de la espalda para teleoperadores (I)

Por gentileza de J.C. Fernández y de su interesante blog Pildoras de telemárketing os proponemos una serie de ejercicios que, practicados con regularidad, mejoraran el estado de vuestra espalda.

Cuando hablas con teleoperadores y sobre todo cuando los observas, muchas veces se puede observar cómo se echan mano a los hombros, el cuello o los riñones. Un teleoperador está forzado por mor de la naturaleza de su trabajo a tener que pasar sentado mucho tiempo, lo que influye en una serie de patologías de espalda que se reproducen cada vez más en la profesión. Uno de los remedios básicos para evitar al máximo este tipo de dolencias es cambiar los hábitos posturales que muchas veces son muy perniciosos. A veces da misericordia ver a algunos operadores estirados de mala manera o en posturas casi imposibles trabajando. Eso a pesar de que cuenten con un mobiliario con todas las bendiciones ergonómicas. Pero claro, puedes tener la mejor mesa, la mejor silla y la mejor pantalla de ordenador, pero si estás con una pierna en España y la otra a la altura de Toronto, la espalda hecha un ocho y el cuello caído, lo lógico es que te duela. Por lo tanto, hemos de tomar ciertas precauciones en el uso de posturas que tarde o temprano van a pasar factura a nuestra espalda y, consecuentemente, a nuestra salud.

Es habitual que quienes están mucho tiempo sentados padezcan molestias en la zona del cuello, los hombros y la parte baja de la espalda.

Todos somos anatómicamente iguales ¿Y por qué a unos nos duele la espalda y a otros no? Existen numerosos factores que van influyendo sobre nuestro cuerpo a lo largo de los años, haciendo que los problemas de espalda aparezcan cada vez con mayor frecuencia y que incluso perduren durante la vida:

  • Los factores genéticos
  • El mal uso de la espalda
  • La edad
  • La falta de ejercicio
  • El estrés
  • La obesidad
  • La osteoporosis
  • Las malas posturas
  • La artrosis
  • Otros
Algunas de estas causas son inevitables. Pero hay otras que son perfectamente eliminables.

Para conseguirlo, sólo hay que adquirir unos sencillos hábitos diarios:


  • Mantén una postura saludable en el trabajo.
  • Refuerza tu espalda de forma natural practicando unos sencillos ejercicios diarios.
  • Mantén una postura erguida durante el resto del día: tu espalda estará más sana.
  • Cuando levantes pesos, usa tu espalda correctamente, no la sobrecargues.

Las claves para trabajar sentado:

Las personas que trabajan sentadas suelen acumular tensiones en el cuello, en los hombros y en la parte baja de la espalda. Estas tensiones, acentuadas por el paso del tiempo, pueden producir molestias y lesiones crónicas.

Si se quiere evitar la aparición de tensiones en esas zonas, no es complicado. Sólo hay que prestar atención a estas normas básicas:

a) Adoptar la postura ideal para trabajar, que es la siguiente:



  • Apóyate firmemente en el respaldo, en todo momento. Si te viene bien, puedes colocarte un cojín fino en la zona lumbar
  • Mantén tus rodillas al mismo nivel que las caderas, o un poco por encima (en ningún caso por debajo). Una buena costumbre para conseguirlo consiste en colocar un reposapiés o cualquier objeto que funcione como tal.
  • Si la silla dispone de reposabrazos, utilízalos para descansar los brazos, ya que así no supondrán una carga para tu columna.


b) Levantarse con cuidado, evitando brusquedades:


  • Para sentarte y levantarte, apóyate en los reposabrazos. Si tu asiento no los tiene, apoya las manos en tus muslos mientras estés sentándote y mantén la espalda recta.
  • Siéntate controladamente, sin desplomarte. Te recuerdo que la silla suele tener ruedas. Si te sientas muy al borde la silla se volcará o saldrá disparada hacia atrás. Y tú y tu precioso culo contribuiréis a partir un par de baldosas con el consiguiente ataque de ira de tu jefe y de risas de tus compañeros. Recuerda que el sentido del ridículo en estos casos empieza donde acaba la espalda.

  • Para entrar al coche, siéntate primero dejando los pies fuera y después, apoyándote en las manos, gírate para introducir los pies uno después del otro. Deja de ver películas del Oeste, donde montan a caballo de un salto.

c) Apóyate en el respaldo:



  • El respaldo debe sujetar todo el arco lumbar. Por increíble que te parezca la empresa no te sancionará por utilizar el respaldo. Incluso si lo regulas a tu gusto, el jefe sonreirá, puesto que será un riesgo menos de baja laboral.
  • Siéntate lo más atrás posible en la silla, apoyando firmemente la columna contra el respaldo.
  • Para conducir, la posición ideal del asiento es la que te permite llegar a los pedales sin despegar la columna del respaldo. Si lo necesitas, colócate un cojín fino en la zona lumbar. Tus caderas y tus rodillas deben estar en un ángulo de 90º. No te olvides que estas pautas debes ejercitarlas en tu vida diaria, no sólo en el trabajo.

d) Evita las rotaciones bruscas:



Gira la silla. Si, si, la silla, no toda la cintura para demostrarnos a los demás hasta dónde eres capaz de llegar. Hay gente que es sensible a los giros y rotaciones bruscas de la zona lumbar y la cadera, particularmente la gente menos joven, las mujeres más que los hombres y las embarazadas o con un parto reciente.

En un próximo artículo seguiremos con una serie de ejercicios que nos permitirán relajar y mejorar nuestras doloridas espaldas.

1 comentario:

Unknown dijo...

Muy buenas recomendaciones. Yo diría como en aquel anuncio "si te hubiera conocido antes..."